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“Soy centrista y dudo si votar a Abascal”

La manifestación de Colón por la unidad de España y la convocatoria de elecciones ha reunido en Madrid a personas llegadas de toda España

Un camionero jubilado al que no se le ha olvidado que juró defender España al acabar la mili. Una joven abogada que cree que el presidente Pedro Sánchez está pagando la hipoteca de La Moncloa con la unidad de la nación. Un chaval de 19 años que llegó con una bandera de la Legión española pero que en un quiosco se compró una rojigualda con la que se recubrió los hombros. Y hasta un runner, en mallas, zapatillas de correr y con los auriculares de iPhone, que lanzó vivas a España a pleno pulmón. Después se fue a correr 15 kilómetros.  

Los que han acudido este domingo a la plaza de Colón en Madrid, del espectro político de centro derecha, derecha y extrema derecha, coincidían en reclamar una convocatoria electoral y defendían la unidad de España frente a los independentistas. Los había exaltados, como un joven con el número 155 estampado en una camiseta que mentaba a Carles Puigdemont a cada rato, pero también serenos y dialogantes, como José María Pérez Caballero, de 52 años, que no entendía la concentración solo como un toque de trompeta de los extremistas: «Esta es la gente que no está de acuerdo a que se gobierne a cualquier precio. Ni el PSOE ni ningún partido».

Las diferentes sensibilidades de la derecha española se echaron juntas a la calle. Un buen número de interrogados dudaba entre dos partidos, algunos incluso entre los tres, lo que da cuenta de lo fragmentado que está ese voto, atomizado como nunca antes en democracia. Si algo los aglutinaba por encima de todo, se declarasen votantes del PP, Ciudadanos o Vox, era el rechazo a Sánchez.

«Es un fake, un mentiroso», decía Pedro, el corredor, encargado de ventas de una compañía, que insistió en no querer dar su apellido. Félix, un burgalés que se subió a un autobús a las 8.30 para llegar a mediodía a la capital, consideraba que le había fallado a la ciudadanía: «Prometió elecciones y no las convoca. No nos representa». Francisco Gutiérrez, 48, chaqueta de verde caza, insistía en que anunciar un relator que esté presente en la mesa de partidos catalanes que quiere dar una salida política al conflicto en Cataluña era una claudicación que humillaba a los españoles: «Intolerable. Ha sido irresponsable». Y no le valía que el Gobierno hubiera reculado en este aspecto.

Mientras que los que se decían votantes de Ciudadanos o el PP se mostraban cautos o daban rodeos a la hora de hablar de sus preferencias electorales, los futuros votantes de Vox lo llevaban a gala. «Escríbelo sin problema: voy a votar a Vox», decía Vicenta Jiménez, de 64 años, ama de casa. «Vox es mi partido. ¿Y?», revelaba el chico con la camiseta del 155. «No hay vergüenza en decirlo, no hay nada que esconder», apuntaba Luis del Valle, un hostelero de 71 años.  

El domingo tenía algo de domingo clásico, con familias completas reunidas, solo que esta vez alrededor de la bandera y no del vermú. Parejas de señores mayores que salían a dar un paseo, algunos con perros, y algunos de esos perros con collares rojigualdos. 

Este es un breve perfil de algunos de los manifestantes:

Coral Gareli, 58 años. Publicista. Acude a la manifestación para protestar contra el Gobierno y en especial contra Sánchez. Gareli asegura que el Ejecutivo ya no sabe qué hacer para sacar los Presupuestos adelante y se inventan la figura del relator. «Lo quite o no, da igual, es incoherente. No me parece coherente, no sabe qué hacer. Soy centrista, no de ultraderecha. No me gustan los radicalismos. Me cae fenomenal Abascal, pero no estoy segura de votarle. Sí tengo muchos amigos que le van a votar. Seguro que saca un escaño».

Ángel Fernández, 64 años. Y Vicenta Jiménez, de la misma edad. Él es conductor de camiones jubilado. Ella ama de casa que engancha un empleo temporal tras otro, en lo que salga. El matrimonio se ha desplazado desde Torrejón de la Calzada (Madrid). Sonrientes, amables, educados. Ángel hizo la mili en Colmenar Viejo hace casi medio siglo, pero hay cosas que no ha olvidado: “Juré defender España en la mili en Colmenar Viejo y por eso vengo. No quiero que se parta». Añade: «Un Gobierno que me está engañando no lo quiero. Si no lo hacen bien, otro». Él dice que no tiene decidido el voto, que tiene que pensárselo, pero ella no duda ni un instante: «¡Vox!».

Marta Fernández, 24 años. Trabaja en un despacho de abogados. Es de Zamora, pero vive en Madrid. La acompaña una amiga que no quiere salir en la foto. «No se cumple la ley y se pone en peligro la unidad de España. Esto es algo de todos. Sánchez no puede pagar la hipoteca de La Moncloa con la unidad de España».

Óscar García Costa, 19 años. Estudia Mercadotecnia. Va acompañado de cuatro amigos de su misma edad. «No estoy de acuerdo con que Sánchez se alinee con gente que quiere romper España. Nunca he votado pero quiero hacerlo por primera vez y lo haré a Vox. Es de los pocos partidos que va a por los independentistas. Estamos cansados de inmigrantes y de independentistas».

Luis P., 67 años. Ingeniero jubilado. Más solo que la una pero con una bandera de España en una mano, la misma que usa cuando la selección de fútbol juega el Mundial y la Eurocopa, y una señal de poliespán de stop a Sánchez en la otra. Se la dieron los organizadores hace un rato y no tiene empacho en cargarla. Dice estar a favor de España, la unidad y la bandera. «Y en contra de las veleidades y traiciones de Pedro Sánchez y Carmen Calvo». Antes de despedirse dice que votará a Ciudadanos. 

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