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Marihuana fuera de control

España se está convirtiendo en un país productor en Europa mientras seguimos sin llegar a un acuerdo sobre su regulación. Los sanitarios advierten: se están banalizando sus riesgos

Durante años se dedicó al negocio de la cocaína, pero este traficante que por motivos obvios pide ocultar su identidad habla ahora con pasión de las ventajas de su nuevo producto. “La demanda de marihuana está desatada”, explica, “el precio de venta no para de subir y para nosotros adquirirla es mucho más barato que otras drogas. Ahora mismo es mucho más rentable que la cocaína y también sale mejor que la heroína”.

El narcotraficante asegura además que el boom de la marihuana no ha hecho más que empezar: “Cada vez hay más. Se están produciendo toneladas en España y todavía más en Marruecos, que está aquí al lado. Lo tiene todo: buen precio, buen mercado y buena imagen del producto”.

Es esta última una de las cuestiones que más preocupan a las autoridades sanitarias. Y, según el Ministerio del Interior, el cultivo de plantas de cannabis ha aumentado considerablemente. Fuentes de este organismo estiman en un 60% el aumento de las intervenciones policiales relacionadas con la marihuana y calculan que hay unas 50 organizaciones en España dedicadas al tráfico de esta sustancia, cuando hace unos cinco años apenas lidiaban con un puñado de grupos pequeños y sin organizar. La policía habla ahora de grandes tramas.

Ana Villagómez, la fiscal Antidroga de Cádiz, explica que se ha notado muchísimo el incremento de los cultivos. Y añade: “Aquí antes eran algunos invernaderos sueltos. Ahora hay redes que poseen chalés. Los alquilan, los desmontan enteros y los dedican a plantar. Sacan hasta cuatro cultivos al año, gracias a semillas transgénicas. Está plagado”. Villagómez especifica que estos grupos no son los mismos que se dedican al tráfico de hachís, protagonistas de innumerables noticias en los últimos años, sino nuevos grupos especializados en cultivo y tráfico de marihuana. Algunos de ellos están haciéndose con los servicios de traficantes que hasta hace poco se dedicaban al hachís pero que ven más rentabilidad y futuro en la marihuana. Y usan los contactos de sus anteriores redes para exportar la nueva mercancía.

Añade Villagómez que, además, la marihuana suele entrañar menos riesgos para los narcotraficantes. “Se considera de menor entidad y los jueces no estiman prisión casi nunca aunque les cojamos con un cultivo grande o con grandes cantidades”, explica. Coincide en esto el narco que se mantiene en el anonimato: “Lo bueno de la marihuana, lo que está atrayendo a muchos, es también que el castigo es menor”. Las penas por tráfico de marihuana van de uno a tres años de cárcel si no superan los 10 kilos; y si sobrepasan esta cantidad, de tres a cuatro años y medio. En cambio, para el hachís la pena llega hasta los cuatro años y medio cuando la droga intervenida supera los 2,5 kilos. Y además, como el hachís hay que traerlo principalmente desde Marruecos, la condena puede alcanzar los seis años y nueve meses de prisión si se utilizan embarcaciones y se superan los 2.500 kilos.

El ejemplo más claro está en el origen de la mercancía. Las semillas de marihuana no son ilegales en España, ya que no contienen principio activo. Así pues, las organizaciones pueden disponer de enormes cantidades para plantar sin que suponga un riesgo ni tengan la necesidad de colarlas de forma clandestina.

La marihuana (unida al hachís en los datos oficiales de consumo) es la droga ilegal más consumida en España. Un 11% de la población admite haberla probado en el último año, según la última Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (Edades) del Ministerio de Sanidad. El porcentaje crece hasta un 35% cuando hablamos de haberla consumido alguna vez en la vida. Es decir, más de un tercio de la población.

Legalización

En España, según el CIS, el 84% de los ciudadanos es favorable a la legalización de la marihuana con fines terapéuticos. El 47% defiende su legalización en todos los casos, lúdico incluido.

Hace unos días, vecinos del distrito norte de Granada se echaron a la calle por los cortes de luz, entre cuatro y cinco, que padecen sus barrios cada día. Los achacan a los innumerables enganches ilegales en los chalés donde se cultiva marihuana. Granada se ha convertido en un epicentro de las plantaciones. Un paseo por algunos barrios del norte de la ciudad con el olfato atento basta para darse cuenta de que el cáñamo forma parte del entorno de la zona. Villagómez va más allá: “España se ha convertido en un país productor de marihuana en Europa. Estamos llevando a cabo operaciones en las que aprehendemos cientos de kilos. El pasado mes de octubre, en una redada en unos chalés del Puerto de Santa María (Cádiz), decomisamos más de 500 kilos”.

Los niveles de THC (tetrahidrocannabinol) en estas plantaciones no están regulados. Sí lo están, por ejemplo, en Uruguay y algunos Estados de EE UU, donde la marihuana está despenalizada. Canadá, Brasil, Australia o Chile, entre otros países, permiten su consumo con fines terapéuticos. En España no es ilegal el consumo en espacios privados ni la compra de algunas semillas. Pero la compraventa y el consumo público están penalizados, por lo que el THC de lo que se consume depende de lo que decida cada organización, que es ilegal, no paga impuestos y vende a cualquier persona, incluidos menores. Y esto conduce al debate sobre el que gira, desde hace años, el asunto de la marihuana: la necesidad de poner el foco sobre una sustancia que entraña riesgos y está fuera del control de las autoridades.

 

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