in

La visión del ‘rey de chaflán’

Josep Lluis Núñez Clemente ha sido, para lo bueno y para lo malo, un referente único en el sector inmobiliario español

Su ingenio empresarial le permitió diseñar una empresa a prueba de crisis, aunque no le evitó problemas con la justicia.

“Siempre hizo lo mismo, y lo hizo muy bien”. En el sector inmobiliario se ha seguido la trayectoria profesional de Josep Lluís Núñez Clemente con indisimulada admiración. El ‘rey del chaflán’ de Barcelona es uno de los títulos que se le otorgó en sus 50 años de trayectoria profesional. El título no esconde cierta ironía, pero en realidad es el reflejo de un hecho irrefutable: Núñez  consiguió durante años los mejores emplazamientos para construir en la ciudad. “Era uno de los personajes más listos en este sector”, ha comentado a este diario un destacado competidor.

Núñez (Barakaldo, 1931), era hijo de un policía aduanero que, cuando tenía seis meses, se trasladó a la frontera de Port-Bou (Girona). Fijó su residencia definitiva en Barcelona en 1938. Desde los 14 años compaginó diversos oficios con estudios de contabilidad y hasta los 21 años trabajó en la Federación de Mutualidades Laborales y, más tarde, como agente de seguros, hasta que a mitad de los años cincuenta se inició en el sector inmobiliario con su suegro, Francisco Navarro.

Poco a poco se hizo con el control de las empresas hasta lograr anteponer su nombre al de su suegro en el grupo Núñez y Navarro. Aprovechó el desarrollo inmobiliario español iniciado en la segunda mitad de los sesenta para incrementar sus negocios y su patrimonio, y convertirse en uno de los constructores más prósperos del país. El grupo Núñez y Navarro llegó a tener más de cien sociedades filiales y a mediados de los años setenta inició sus primeros negocios de hostelería.

Repetir la misma fórmula

Desde que tuvo acceso al dinero,  Núñez repitió una y otra vez la misma fórmula. Cuando el mercado entraba en depresión y caían los precios del suelo, porque nadie quería comprar, él compraba. Y lo hacía sin financiación, hacía acopio de suelo y como no estaba pagando un crédito éste no tenía efecto negativo en sus cuentas. De hecho, los suelos adquiridos solo hacía que ganar valor. “Cada vez que ponía una operación en carga, lo hacía sobre un suelo histórico”, cuentan de la forma en la que operaba.

Entre la compra y la construcción el tiempo medio en que esos  suelos permanecían parados podía ser de cinco o seis años. Ningún promotor podía permitirse esa operativa. “Todos compramos con financiación y eso se te va comiendo”, comenta una fuente del sector. Cuando llegaba la etapa expansiva, se planteaba qué suelos sacar al mercado y sacaba los más maduros. Los ponía, además, a precios altos, porque  otra cosa que tuvo Núñez a lo largo de su historia fue “dar la imagen de que su producto era de elevada calidad”, un atributo que se unía al de las mejores localizaciones de Barcelona. El ‘rey del chaflán’ conseguía así márgenes muy altos y esperaba a la siguiente crisis para compra suelo.

“Ese ha sido el gran secreto y la gran habilidad de Núñez”, explica un competidor. El otro gran secreto fue el palco del Camp Nou. Aunque es a Florentino Pérez a quien se le atribuye el uso de la presidencia del Real Madrid para hacer sus negocios, hay quien cuenta que durante una larga época no había un buen suelo urbanístico que se moviera en Barcelona si antes no había pasado por la Llotja del Barça. “Se han hecho negocios, lícitos, pero muchos”, afirman fuentes conocedoras de esas operaciones.

Nadie puede regatearle la visión empresarial. Se hizo hotelero. Esa es otra de las patas en las que se sustentó el negocio. “Núñez puede pasar una crisis de 10 años y no le pasa nada, porque tiene un patrimonio tan grande, que solo con los alquileres mantiene la empresa”, afirmaba un promotor en plena crisis del sector.

Aguantar el negocio

 Podía permitirse estar cuatro años sin facturar como promotora porque la patrimonial podía aguantar el negocio. Edificios de oficinas,  aparcamientos repartidos en el centro de Barcelona y, más tarde, hoteles generan todavía hoy  unas rentas impresionantes. “Creo que el verdadero problema de Núñez es que no sabía qué hacer con  el dinero”, explica un promotor.

También Hacienda llegó a preguntarse sobre los fondos del promotor. En el  2011 fue condenado a seis años de prisión, al igual que su hijo José Luis Núñez Navarro, y a pagar una multa de dos millones de euros por el delito de cohecho (soborno) y de otros 36.000 euros de multa por falsedad documental por su implicación en el “Caso Hacienda”. La sentencia consideró probado que Núñez padre e hijo, sobornaron a inspectores de Hacienda para lograr así dejar de declarar al fisco aproximadamente 13,1 millones entre 1991 y 1999.

También fue condenado el asesor financiero de los Núñez, Salvador Sánchez Guiu. El 16 de noviembre del 2014, Nuñez entró en la prisión de Quatre Camins en el municipio de La Roca del Vallés (Barcelona) tras ser rebajada la condena a dos años y dos meses. Tras abandonar la cárcel, volvió a retomar su actividad al frente del grupo inmobiliario Núñez y Navarro.

En el 2015, la investigación de  ‘Los papeles de Panamá’ (Panama Papers) reveló que tenían dos sociedades opacas en las Islas Vírgenes Británicas. Además, fue acusado en repetidas ocasiones de irregularidades urbanísticas, del intento de derribo de la Casa Golferics, evitado por la presión vecinal, y otros edificios de interés histórico y artístico, como el Palau Trinxet, obra de Puig i Gadafalch.

What do you think?

0 points
Upvote Downvote

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading…

0

Comments

0 comments

Europa elimina “a medias” las fronteras del comercio electrónico

La OCDE insiste en ajustar el monto de la pensión a la edad de jubilación