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La UE respalda iniciar el diálogo con EEUU para un acuerdo de comercio

El mandato, aprobado con la oposición de Francia y la abstención de Bélgica, cubre únicamente a los productos industriales y deja fuera a la agricultura

El objetivo de la comisaria Cecilia Malmström es concluir negociaciones antes de que termine su mandato la actual Comisión a finales de octubre

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tiene su propia agenda y, a menos de mes y medio de las elecciones europeas, no incluye negociar con Estados Unidos ningún tipo de acuerdo comercial. Especialmente, tras el anuncio de Donald Trump de retirar a su país del Acuerdo de París sobre clima, una línea roja para el Elíseo. De ahí su negativa a embarcar a la UE en tales conversaciones. Su voto negativo no ha sido, sin embargo, obstáculo para que el Consejo haya aprobado este lunes –con la abstención de Bélgica- el mandato de negociación propuesto en enero por la Comisión Europea.

A partir de ahora, la comisaria de comercio, Cecilia Malmström tiene luz verde de los gobiernos europeos para abrir conversaciones formales con Washington y negociar dos nuevos acuerdos: uno destinado a reducir los aranceles a los productos industriales y un segundo para facilitar el cumplimiento de los estándares técnicos para los productos a ambos lados del atlántico. 

“Es una decisión a la que damos la bienvenida y que ayudará a aliviar las tensiones comerciales. Estoy convencida de que romper las barreras al comercio entre nosotros puede ser beneficioso para todos”, ha valorado Malmström. La sueca considera la aprobación como un “paso esencial” para evitar una nueva “guerra comercial” entre la UE y Estados Unidos que potencialmente podría ser muy dañina para ambos bloques y derivar en una nueva escalada de medidas y contra medidas. 

La pelota, en Washington

Aunque no hay fecha para la primera ronda de conversaciones en Bruselas están preparados para empezar a conversar tan pronto como Washington de vía libre. “La pelota está ahora en Estados Unidos», pero «si llegamos a un acuerdo podemos ir muy rápido. Hay cuestiones sensibles pero podemos ir rápido y por nuestra parte estamos determinados a hacer todo lo posible para terminar bajo la comisión Juncker”, ha añadido Malmström con una fecha límite en mente: el 31 de octubre.

La decisión de lanzar negociaciones comerciales, de una índole mucho menos ambiciosa que el polémico TTIP, que fue enterrado tras la llegada de Trump, fue tomada el pasado 25 de julio pasado durante la visita a la Casa Blanca del presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker. El objetivo de aquel encuentro: disipar las tensiones entre Bruselas y Washington a causa de los aranceles al acero y el aluminio europeo y la amenaza de hacer lo mismo con los coches. 

Impacto económico positivo

Según las estimaciones económicas de la Comisión Europea, eliminar aranceles industriales entre ambos bloques permitirá a la UE aumentar un 8% las exportaciones a EEUU y un 9% las de Estados Unidos al continente europeo para el año 2033 lo que significa 27.000 y 26.000 millones de euros adicionales respectivamente en exportaciones. Según las proyecciones de Bruselas, la UE podría aumentar un 110% sus exportaciones de artículos de ropa, un 69% los productos de cuero, un 7% la maquinaria y otro 7% los productos químicos y farmacéuticos. Por su parte, Estados Unidos podría incrementar a su vez un 15% los productos químicos y farmacéuticos, un 9% el equipamiento de transporte, un 46% los vehículos y las piezas de coches y un 10% la maquinaria.

Las últimas cifras disponibles por la UE indican que la UE importó de Estados Unidos productos industriales en 2017 por valor de 242.000 millones de euros y exportó por valor de 338.000 millones. Estas cifras convierten a Estados Unidos en el primer destino mundial de los productos industriales europeos. Mientras tanto, las importaciones estadounidense representan casi el 15% de todo lo que importa la UE, segundo país por detrás de China.

Malestar en la Eurocámara

El mandato, que tal y como exigen Francia o España deja fuera a los productos agrícolas, también incluye la obligación de la Comisión de realizar estudios sobre el impacto económico, social y medioambiental así como mantener informados a los gobiernos, la Eurocámara y la sociedad civil. Precisamente, las divisiones entre los distintos grupos políticos impidieron hace unas semanas al Parlamento Europeo adoptar una posición común.

Entre los grupos más críticos con el acuerdo, por ejemplo, están los Verdes cuyo eurodiputado Ernest Urtasun ha lamentado hoy la aprobación del mandato. «Necesitamos una asociación justa. No podemos aceptar un acuerdo que vaya en contra del medio ambiente y de las normas europeas. La Comisión y el Consejo están socavando la posición negociadora de la UE al intentar evitar un debate transparente por miedo a la opinión pública”, ha criticado.

“Siento que no lograran acordar una resolución pero estoy al tanto de algunas de las consideraciones y los temores que tienen creo que han sido acomodados en el mandato”, ha indicado Malmström recordando que el mandato incluye que antes de que concluyan las negociaciones Washington deberá eliminar los aranceles al acero y el aluminio europeo y que si la Administración Trump impone nuevos aranceles suspenderán las negociaciones. 

Un camino incierto si se tiene en cuenta que hay otras piedras en el camino que pueden complicar las conversaciones. Por ejemplo, el enfrentamiento que mantienen Bruselas y Washington a cuenta de Boeing y Airbus. Washington prepara aranceles por valor de 11.000 millones de dólares a productos europeos y Malmström ha confirmado que el miércoles contraatacarán con una lista de productos estadounidenses a los que devolver el golpe y que cuyo valor, según fuentes diplomáticas, podrían rondar los 19.000 millones.

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