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Incautadas más de 300 armas cortas y largas dirigidas al mercado negro

Una importante operación de la Guardia Civil eleva a 3.050 las unidades de material armamentístico requisado desde 2015

Una operación de venta de un arma corta en Internet puso a los agentes de los servicios de Información de la Guardia Civil sobre la pista. “El alto precio, de 2.100 euros, y la apariencia de una pistola automática nos hizo arrancar la investigación”, explicaba el capitán Fernando Carrillo, de la Jefatura de Información de Asturias. Fue precisamente un ciudadano de Gijón, “consumidor de heroína y ligado a las redes de narcotráfico” quien estaba detrás de esa venta, con la cobertura de una supuesta licencia de armas y anunciándola como un arma que “no estaba activa”. Comenzaba la operación Golade, 322 armas “activas y plenamente funcionales” incautadas y cuatro detenidos; la última de las 28 operaciones contra redes del tráfico de armas acometidas por el Instituto Armado desde que en 2015 se puso en marcha Plan Integral para el Control de las Armas de Fuego (PICAF). Desde entonces, la Guardia Civil, cuerpo responsable del control de las armas den España, ha intervenido un total de 3.050 armas de fuego y ha detenido a 295 personas.

En España, donde la legislación es una de las más restrictivas del mundo para la posesión legal de armas, no es fácil hacerse con una y, según los especialistas, “la presencia de armas ilegales se mantiene estable”. Sin embargo, las conexiones del tráfico de armas con las redes de narcotraficantes y las células terroristas, han obligado a elevar el control, “Más aún si se tiene en cuenta que Internet nos conecta con todo el mundo”, señalan.

La procedencia de estas últimas armas incautadas es variopinta. “Las hay de fabricación soviética, israelí, hay armas robadas, otras con el número de serio borrado”, señalan los agentes, para quienes la gran importancia de esta última operación, “no radica tanto en las armas de guerra incautadas, fusiles de asalto AK-47 y ametralladoras, capaces de disparar 600 balas en un minuto, que también, sino en la cantidad de armas cortas, mucho más fáciles de esconder, de vender y que pueden alcanzar fácilmente precios de hasta 1.500 euros en el mercado negro”.

Está por ver si los cuatro detenidos —en Asturias, Torrelavega y Madrid— formaban parte de una “organización criminal”. Se les acusa de “tráfico de armas, depósito de armas de guerra y de municiones”. En uno de los casos, el de uno de los dos detenidos en Gijón, tenía licencia de armas, un taller para rehabilitación de armamento en un trastero y 211 armas en su domicilio, de las que 193 eran pistolas y revólveres. El perfil de esta persona era el de un coleccionista de armas. Al primer detenido de esta operación iniciada hace casi un año en esa misma ciudad, en cambio, le había sido revocada la licencia de armas por un “delito de violencia doméstica”. Ambos frecuentaban el mismo campo de tiro.

El detenido de Torrelavega tenía también “un taller clandestino para la reactivación de armamento” y el de Madrid “pretendía introducir las armas en un mercado más amplio”, según los investigadores, que aseguran que entre los ahora detenidos (tres de los cuales han ingresado en prisión) mantenían unas altas medidas de seguridad y se comunicaban mediante mensajes cifrados o encriptados.  “Llegaron a hablar de utilizar la deep web para sus gestiones”, aseguran.

La trazabilidad de las armas, es decir, el recorrido inverso hasta su origen y últimos propietarios, es una labor que comienza ahora para los investigadores y que descubrirá si alguna de ellas ha sido utilizada en hechos delictivos de los que se tenga constancia. Algunos de los modelos incautados, como un arma de fabricación española de 1914, fue usado en el atentado del pasado mes de marzo contra un miembro de la gendarmería francesa en Trèbes.

El principal éxito de esta operación, según lo relatado por los propios investigadores, radica “en haber logrado retirar de la circulación una importantísima cantidad de armas ilegales teniendo en cuenta el peligro de que hubiesen podido acabar en manos de los narcotraficantes que operan en la Costa del Sol española o de un lobo solitario o una célula yihadista”.

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