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Guerra comercial con derecho a reclamar

Los consumidores pueden exigir compensaciones si los teléfonos Huawei pierden prestaciones

El dominio de Google y Android obligará a los fabricantes asiáticos a desarrollar su propio sistema operativo

La guerra comercial desatada por el presidente de EEUU, Donald Trump, contra la multinacional Huawei rebasa los efectos geoestratégicos e impacta directamente en los consumidores de todo el mundo. Celoso del liderazgo asiático en telefonía móvil y telecomunicaciones el gigante estadounidense aprovecha el domino del mercado de Google y Apple para dar una estocada al mercado de la telefonía celular mundial. Las firmas asiáticas, no solo Huawei, se verán obligadas en el futuro a desarrollar su propio sistema operativo para eludir dependencias comerciales futuras.

Los propietarios de móviles Huawei podrán reclamar la devolución del importe de su móvil a partir de agosto si se confirma que Google deja de actualizar el sistema operativo a partir de ese momento. Eso es lo que opinan los expertos y las asociaciones de defensa de los consumidores. Las reclamaciones podrían salpicar también a los distribuidores (operadoras incluidas).

Según la asociación de consumidores Facua, «los usuarios tendrían derecho a reclamar compensaciones económicas si sus dispositivos móviles Huawei perdiesen prestaciones como consecuencia de la ruptura de Google con la multinacional china». En los dos años de garantía, la reclamación podrá dirigirse al vendedor. Y más allá de los dos años también «existirá un incumplimiento contractual», añade Facua. 

Incluso Reclamador.es ya ha divulgado un modelo estándar de carta para emprender la reclamación por obsolescencia temprana de los terminales y reclamar su importe. «Hay que recordar que Huawei, como todos los fabricantes, no solo venden el terminal, sino también su sistema operativo, que es el que realmente lo hace funcionar correctamente, por lo que se hace responsable de ese funcionamiento como parte esencial del producto adquirido», opina Almudena Velázquez, responsable legal de Reclamador.es.

Richard Yu, director general del área de consumo de Huawei, reconoció esta semana que el sistema operativo de Huawei alternativo a Android estará dispuesto en otoño o principios del próximo año.
La cuota de mercado de Huawei en España es del 28%, según IO investigación y su parque en activo de unos 7,5 millones de terminales. El ataque a Huawei puede desatar desconfianza con otras marcas chinas que también usan Android y beneficiar las ventas mundiales de los móviles Pixel (de Google) o de los iPhone de Apple. 

Las marcas de móviles más buscadas en las webs de compraventa de móviles en España son Samsung (27,19%), Xiaomi (24,89%) y Huawei (12,85%), según Idealo.es. Otras marcas como Xiaomi ya está copando en torno al 10% del mercado español y se puede ver afectada por el boicot, ante esa creciente desconfianza con los productos chinos y su dependencia de Android. Mientras las incertidumbres se exienden en el mercado, Google ha lanzado recientemente la versión más asequible de sus propios terminales Pixel, los únicos modelos junto con los iPhone que mantienen sistema operativo propio. Los nuevos Pixel 3A con Android nativo vienen a competir en la gama media con algunas prestaciones de gama superior y con abierta intención de frenar el auge de Xiaomi en ese segmento comercial.

Revolución tecnológica

Branko Milanović, profesor del Graduate Center de la City University of New York, reconoció en un reciente encuentro organizado en Esade que el sistema económico chino podría denominarse de «capitalismo político», empleando el término del sociólogo Max Weber, que se utiliza para aquellos sistemas que utilizan el poder político para convertir éste en poder económico. Además, «en términos de competición, China es mucho más capitalista que otros países occidentales que se autodenominan como tal. Su modelo de crecimiento está basado en la alta competición y la revolución tecnológica». «Los cambios globales, y el surgimiento de nuevas superpotencias como India o China suponen a su vez grandes cambios en el peso global del resto de los jugadores globales, pero las instituciones globales no han reflejado esta nueva realidad», señalaba Milanović.

Según el catedrático de Economía de la Universitat de Barcelona Juan Tugores la era actual puede ser definida como la era Globotics, cuarta revolución industrial que conjuga trabajo, globalización y tecnología. China ya ha pasado a ser la primera potencia mundial con el 18,2% del PIB en el 2017, seguida por EEUU (15,3%) y la UE (16,5%). La propia OCDE en sus aventuradas previsiones a largo plazo ya apunta a que China supondrá el 25,3% del PIB en el 2048, la India llegará al 18,5%, EEUU se quedará en el 14,7%, la UE el 10%, con España en el 1,1%. Tugores, antes del ataque directo a Huawei ya pronosticaba que entrábamos en un nuevo escenario internacional de «fricciones crecientes», nueva era de crecimiento moderado y de liderazgo asiático.

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