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Francisco González deja sus cargos en el BBVA mientras dure la investigación del ‘caso Villarejo’

El expresidente del banco se declara «orgulloso» de su legado y se siente víctima de una «agresión mediática»

La decisión supone un alivio para su sucesor, que encara una convulsa junta de accionistas este viernes

Por sorpresa y en el momento más oportuno para su sucesor. Francisco González, presidente del BBVA durante casi dos décadas y hasta el pasado diciembre, ha anunciado este jueves su decisión de «abandonar temporalmente» sus cargos de presidente de honor del banco y de su fundación «mientras concluyen las investigaciones en curso» sobre los presuntos trabajos ilegales encargados por la entidad al excomisario Villarejo bajo su mandato, con el objetivo de evitar que se le utilice «para dañar a la entidad». El banquero se lo ha comunicado por carta al nuevo presidente, Carlos Torres Vila, que este viernes afronta en Bilbao la que se prevé como junta de accionistas más convulsa de la historia del grupo. 

González, eso sí, no ha hecho el menor gesto de contrición. «Estoy muy orgulloso de todo lo que hemos conseguido en estos años: nuestra fortaleza, el prestigio de BBVA, el posicionamiento tecnológico, nuestra situación actual en la vanguardia financiera. Y creo que mi decisión ayudará a entender con qué rigorfalta de interés personal y compromiso hemos trabajado durante tanto tiempo», ha sostenido en la misiva adelantada por ‘Europa Press’.

El exejecutivo ha pedido a Torres que traslade su decisión al consejo del banco («con todo mi afecto y mi gratitud para todos»), que se reúne este viernes antes de la celebración de la junta. En la entidad aseguran que el actual presidente no había pedido la renuncia a su antecesor. De hecho, Torres defendió el pasado febrero que retirarle las presidencias de honor supondría «prejuzgar» su culpabilidad. La decisión de González, en cualquier caso, supone un gran alivio para su delfín, ya que no sería raro que no vuelva a ocupar los cargos honoríficos, habida cuenta de su edad (74 años) y de que la investigación judicial del caso en la Audiencia Nacional se puede demorar años.

Víctima

En su combativa carta, el expresidente se ha presentado como víctima: «Desde hace un año hemos sufrido una larga y continua agresión mediática«. Tras ello, ha enumerado los «muchos momentos de tensión, de dificultades, de hostilidades de grupos de interés» de los últimos años: la cuentas secretas del año 2000 (que le permitieron quedarse como único presidente tras la expulsión de Emilio Ybarra); el intento de Sacyr de «apropiarse» del banco con la «colaboración inexplicable» del Gobierno de Zapatero; la salida a bolsa de Bankia, en la que se negó a participar a pesar de las «enormes presiones» de aquel Ejecutivo; la creación de la Sareb, a la que también rechazó sumarse pese a la petición del Gobierno de Rajoy; y el «odioso chantaje» de Ausbanc, que denunció. 

«En todo ese tiempo, gobernamos el banco con firmeza y visión«, ha presumido. González también ha destacado que fue él quien encargó la investigación interna en junio del año pasado para «disponer de toda la información sobre estos asuntos, con el fin de asegurar que el banco había actuado de acuerdo con sus principios de legalidad y publicidad«. Su gestión, ha defendido, ha estado vinculada «siempre con unos principios de ética y de rigor«.

Espionaje masivo

Según vienen publicando distintos medios desde mayo, el BBVA pagó más de cinco millones de euros (algunas fuentes sostienen que 10 millones) a la empresa de Villarejo entre el 2004 y el 2017 por distintos servicios, entre ellos las presuntas escuchas (unos 4.000 teléfonos y unas 15.000 llamadas de políticos, empresarios y periodistas) para tratar de frenar el intento de la constructora Sacyr de controlar la entidad en época del Gobierno de Zapatero. También se ha publicado que le encargó que espiara Luis Pineda, presidente de Ausbanc, y al constructor Fernando Martín, así como su presunta participación en el incendio del edificio Windsor de Madrid para destruir unos documentos comprometedores para González.

La entidad comenzó una investigación interna en mayo con el apoyo del bufete Garrigues. Tras la publicación en enero de las presuntas escuchas en torno a Sacyr, el banco contrató un examen externo liderado por Garrigues con la colaboración de Price Whaterhouse Coopers (PWC) y Uría Menéndez. Hasta donde es público, en ninguno de los dos procesos se ha encontrado aún documentos comprometedores. Torres aseguró a principios de febrero que el análisis durará «meses» y afirmó creer a González después de que este le haya asegurado que es inocente.

Meses de escándalos

Los escándalos se vienen sucediendo desde la pasada primavera, y cada vez de mayor gravedad. El BBVA abrió una investigación interna el pasado junio, después de que ‘Público’ informase de que el banco había contratado al excomisario Villarejo, que lleva más de un año en prisión, para obtener información comprometida de Luis Pineda, presidente de Ausbanc. En octubre, ‘El Independiente’ publicó facturas de más de cinco millones de euros del banco con el expolicía entre el 2012 y el 2017 (cuando Torres ya era su consejero delegado). Y en las últimas semanas, ‘Moncloa.com’ y ‘El Confidencial’ han desvelado documentos que apuntan a que Villarejo pinchó entre el 2004 y el 2005 unos 4.000 teléfonos y unas 15.000 llamadas de políticos, empresarios y periodistas para tratar de frenar el intento de la constructora Sacyr de controlar el banco.

En enero, Torres admitió en una carta a los empleados que la empresa de Villarejo, Cenyt, prestó «servicios diversos» al BBVA, pero aseguró que en la investigación interna «no se han encontrado documentos» relacionados con las presuntas escuchas. «De ser ciertas, se trataría de conductas indudablemente muy graves, deplorables, diametralmente opuestas a lo que somos y a lo que todos nosotros representamos», añadió. Posteriormente encargó la investigación externa.

Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de España le han apremiado a concluir los trabajos cuanto antes. La ministra de Economía, Nadia Calviño, también ha mostrado su preocupación («Es un tema serio»), pero ha destacado que está «encauzado» judicialmente «desde el punto de vista penal»: la Audiencia Nacional ya ha abierto una nueva pieza sobre el asunto dentro del ‘caso Tándem’, en el que se investigan las cloacas policiales.

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