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El seguimiento a un antiguo colaborador de Josu Ternera llevó a su detención

El terrorista, que ha sido capturado este jueves en Francia, tiene que cumplir en ese país una condena de ocho años por pertenencia a banda terrorista

José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, ha sido detenido este jueves a las siete de la mañana en un aparcamiento de un hospital de la localidad de Sallanches, en los Alpes franceses, según informan fuentes policiales y diplomáticas a EL PAÍS. El arresto se ha producido cuando se dirigía al centro sanitario para ser tratado de un cáncer diagnosticado hace años, detallan las fuentes consultadas. Junto a él se encontraba otra persona, a la que las autoridades francesas han dejado en libertad tras interrogarlo. El que fue jefe político de ETA, de 68 años, llevaba fugado 17. Francia ha dictado la orden de detención de Ternera para que cumpla allí una condena de ocho años por asociación de malhechores con carácter terrorista (equivalente francés a la integración en organización terrorista) dictada el 1 de junio de 2017 por el tribunal correccional de París. «Ha pedido ser examinado por un médico, por lo que ha sido trasladado a un hospital», detallan fuentes judiciales francesas.

La investigación que ha permitido localizar Josu Ternera se inició con el control de un antiguo colaborador del dirigente etarra, según detallan a EL PAÍS fuentes policiales. El seguimiento sobre esta persona llevó a los agentes de la Guardia Civil hasta las primeras pistas de lo que las fuentes consultadas describen como la «cuestión médica», en referencia a los problemas de salud que arrastraba el antiguo jefe político de la banda armada y que hacía suponer a los investigadores que recibía tratamiento. Finalmente, se localizó el hospital en el que supuestamente estaba recibiendo tratamiento bajo una identidad falsa, lo que permitió su detención este jueves, fecha en la que tenía programada una nueva consulta médica. El arresto se produjo, precisamente, en el aparcamiento del centro.

El operativo, realizado por la DGSI (el servicio de inteligencia francés) y la Guardia Civil, ha sido bautizado Operación Infancia robada, en alusión a la muerte de niños en la casa cuartel de Zaragoza, atentado por el que las autoridades españolas le buscan desde 2002, y en el que fueron asesinadas 11 personas, 6 de ellas menores de edad, en 1987. En juzgado número 2 de la Audiencia Nacional tiene en vigor una orden internacional de detención (OID) y una orden europea de detención por el atentado de Zaragoza, según fuentes de Interior. Además, los juzgados centrales de instrucción 1,2,3 y 5 tienen cuatro requisitorias en vigor. Entre otras causas, Josu Ternera está procesado —pendiente de juicio— en España por delitos de lesa humanidad desde octubre de 2015, en una causa en la que también se encuentran incluidos los antiguos jefes de la banda Garikoitz Aspiazu, Txeroki; Mikel Karrera, Ata; Aitzol Iriondo y Aitor Elizaran.

El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska ha ensalzado «el carácter simbólico» del arresto, que ha calificado como una «victoria del Estado de derecho». Grande-Marlaska ha reconocido que la «entrega material» de Ternera a la justicia española se puede retrasar hasta que tenga canceladas las responsabilidades penales en Francia, pero ha añadido que existen otras posibilidades, como que las autoridades judiciales francesas lo entreguen transitoriamente a España para ser juzgado en la Audiencia Nacional y que después regrese a Francia o que solicite cumplir su pena en una cárcel española. Al haber sido juzgado y condenado en Francia en situación de rebeldía, Josu Ternera también tiene la posibilidad de oponerse a la sentencia que le condena y pedir que le juzguen nuevo con él presente, según fuentes de la Fiscalía francesa.

El terrorista vivía cerca de la localidad de Saint Gervais les Bains, en una zona muy concurrida para la práctica de deportes de invierno, según informa la Guardia Civil, que destaca en un comunicado la «escasa distancia» de las fronteras entre Francia, Suiza e Italia. Hace dos años fue visto en el sur de Francia, aunque, según fuentes policiales, se frustró su detención.

El histórico dirigente de la banda terrorista ha militado en la organización medio siglo y desempeñado prácticamente todas las funciones orgánicas y estratégicas. Ha sido uno de los símbolos y cabecillas de ETA y ha seguido una vida paralela a las principales acciones protagonizadas por los terroristas.

Desde 2002 estaba en paradero desconocido. El Tribunal Supremo le citó para tomarle declaración por su participación en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza. Ternera, que entonces era diputado de Euskal Herritarrok, se dio a la fuga y recuperó su vida en la clandestinidad, lo que no le impidió participar en las conversaciones con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en 2006, cuando en el seno de la banda se estaba librando una guerra fratricida por el poder en la que se impuso el sector más duro encabezado por Javier López Peña, Thierry, y Garikoitz Azpiazu Urbina, Txeroki. Ternera fue apartado, aunque la ascendencia que tenía en la organización volvió a concederle protagonismo el día en que la banda anunció en 2011 el cese definitivo de la lucha armada.

Ternera fue el encargado de poner voz a la declaración de disolución y desmantelamiento de ETA en mayo de 2018. Aunque su búsqueda era una «labor permanente», la Guardia Civil asegura que los esfuerzos se intensificaron a partir de ese último comunicado.

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