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El precio del alquiler en 10 municipios catalanes es superior al de Barcelona

Sant Vicenç de Montalt es la población con el precio de la renta más alto de Catalunya, con 1.251 euros al mes

Seis poblaciones superan los 1.000 euros de media, mientras que la Ciudad Condal alcanza los 929 euros

“Sant Vicenç de Montalt es un municipio de la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona, situado en el litoral, entre los de Sant Andreu de Llavaneres, Caldetes y Arenys de Mar. Está atravesado por la carretera nacional N-II, la autopista C-32 y la línea de ferrocarril de Barcelona a Massanet de la Selva. Desde el punto de vista económico dispone de industria y turismo. Cuenta con amplios campos de golf y numerosas urbanizaciones…” De esta forma describe Wikipedia la población de la costa barcelonesa, pero entre los detalles que incluye en ningún lugar menciona que es el municipio que tiene el precio de alquiler medio más alto de Catalunya: 1.251,57 euros al mes. Encabeza así, un lista de 10 poblaciones que tienen rentas más elevadas que la propia ciudad de Barcelona, que se incluye en primer lugar junto con Madrid y San Sebastián en la lista de viviendas más caras de España para alquilar. El dato es cierto entre las grandes capitales. Pero también lo es que existen municipios catalanes –en su mayor parte situados en el Área Metropolitana– que tienen rentas medias más altas, como muestra el gráfico adjunto, elaborado a partir de los contratos de arras depositados en el Incasol. 

Pese a su relativamente pequeña población ( 6.322 habitantes), el número de contratos de alquiler formalizados en Sant Vicenç en el 2018 (109) es comparable con los 500 de un municipio como Sante Pere de Ribes, que tiene una población de 30.650 habitantes, donde el precio medio, sin embargo, baja hasta los 702 euros al mes, aunque es cierto que existen pequeñas diferencias que tienen una gran transcendencia en el precio: la proximidad con Barcelona, es una de ellas –es cierto que no está en el límite de la T-10 (la tarjeta de transporte del primer entorno metropolitano), pero está relativamente cerca de la capital–. La segunda razón es una mayor proximidad al mar que Sant Pere de Ribes y la tercera, la menor oferta disponible de alquileres que existe en el municipio. 

Problemas de oferta

Pese a todo ello, se trata de un mercado con una oferta limitada. Algo que ocurre con las otras poblaciones por encima de los 1.000 euros de la zona costera. Alella, Cabrils, y Teià forman parte de ese club, aunque esta última población se ha sumado durante el 2018 cuando ha dado un salto importante al pasar de 834,3 euros al mes en el 2017 a 1.117,6 euros en el 2018. “En estos municipios con poca oferta, cuando sale un promoción nueva puede provocar un incremento notable de los precios”, explica Guifrè Homedes, director general de Amat Inmobiliaris, firma especializada en el mercado metropolitano. Un incremento de casi un 20% en un año solo puede explicarse por circunstancias especiales.

“Lo cierto es que no hay mercado privado de alquiler. Prácticamente no se llevan a cabo actuaciones del sector promotor porque tampoco hay mucho suelo. Las únicas acciones que se llevan a cabo son municipales y muy puntuales”, explican fuentes del Ayuntamiento de Teià. De hecho, un informe sobre probreza del Consell Comarcal del Maresme explica que la primera causa de pobreza en esa comarca es la dificultad para acceder a una vivienda.

Sant Vicenç entró en el ‘club de los mil’ ya en el 2010. Desde entonces los precios se han mantenido en torno a estas cifras –salvo en el 2013–, hasta alcanzar los precios actuales, que suponen un alza del 25% con respecto a los valores que se registraban hace nueve años. “Esa revalorización, hasta cierto punto está relacionada con la nueva lau (ley de arrendamientos urbanos) y la renovación de los alquileres cada tres años”, comenta Homedes. “Las renovaciones de contratos se han hecho a precios más altos”, añade. 

Con matices, pero la situación no es muy diferente a la de Sant Cugat o Sant Just Desvern. Se trata igualmente de poblaciones en las que el mercado de compraventa es mucho más importante que el de alquiler, de manera que la oferta limitada e igualmente sufren el efecto de la mancha de aceite que se expande desde Barcelona hacia el entorno metropolitano. “Los precios en Barcelona han alcanzado niveles muy altos, pese a que la media pueda estar por debajo de otras poblaciones”, afirman fuentes de la Associació de Promotors de Catalunya (APCE).

La presión se extiende

Lo que supone que la presión se extiende hacia el extrarradio. Además de los municipios ‘mileuristas’, otras 17 poblaciones tienen precios medios por encima de los 900 euros al mes. Y si el corte se extiende hasta los 800 euros, son 30 las ciudades del entorno metropolitano –existe alguna excepción como Pals, donde los precios presionan por motivos turísticos– que registran rentas en la franja alta del mercado catalán.

Si se pregunta a los promotores la razón hay buscarla en la falta de un entorno apropiado que facilite la inversión. “En este contexto de presión de la demanda e insuficiencia de la oferta, sería necesario recuperar la seguridad jurídica con un marco estable para favorecer la confianza necesaria que permita acometer inversiones a largo plazo y propiciar el incremento del parque de viviendas en alquiler, así como de la oferta para ayudar a estabilizar más los precios, generando tanto vivienda de alquiler libre, como vivienda asequible y sociales, con la participación de los promotores privados ya sea ​​para promover alquiler privado y asequible como con la participación pública para la construcción de viviendas sociales”, afirma Marc Torrent, director general de la APCE.

Contención de las rentas en Barcelona

En Barcelona, las rentas se incrementan pero la realidad muestra una aceleración mucho más suave que en años anteriores. El precio del metro cuadrado de renta de una vivienda en Barcelona no ha variado mucho en este último año, y se ha situado en 13,42 € euros y mes en el 2018, lo que representa un incremento interanual prácticamente inexistente, del 0,4%. Mientras que los distritos de Ciutat Vella, Gràcia y Horta-Guinardó mostraron disminuciones del importe del alquiler, el resto de distritos muestra leves incrementos, -destacando el más elevado el de Nou Barris (6,3%) – , contrariamente al comportamiento de Sarrià-Sant Gervasi y Sants Monjuïc que mantienen la renta por metro cuadrado de superficie prácticamente igual que el 2017. 

En el 2018, en Catalunya, se registraron un total de 167.953 contratos de alquiler, según datos facilitados por las fianzas depositadas en el Incasòl, un 7% más de volumen que en el 2017. De este total, el 76% corresponden a contratos de viviendas alquiladas en la provincia de Barcelona mientras que en el otro extremo se encuentra la provincia de Lleida. La renta media de las viviendas en el 2018 se situó en 692,63 euros por mes, lo que supone un incremento anual del 5,8%.

“En Barcelona se produce una combinación de dos factores, una es que estamos al límite de lo que la gente puede pagar y la otra es que también hay un cierto repunte de la oferta que este año se va a notar bastante”, afirma Guifré Homedes de Amat Inmobiliaris.  “La que tenemos detectada en nuestra cartera es de personas que liberan pisos porque ha comprado en otras zonas. Estaban de alquiler y hace dos  años compraron el piso que ahora se les entregará”. 

Este es un factor que afecta a otros municipios ya que la mayoría de compradores en el entorno metropolitano vienen de la ciudad de Barcelona  y vienen del mercado del alquiler, lo que significa que liberarán oferta en Barcelona. 

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