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El PP, Ciudadanos y Vox reúnen a decenas de miles de personas en Madrid contra la “traición” de Sánchez

Casado, Rivera y Abascal posan juntos por primera vez y acusan a Sánchez de ceder a las 21 condiciones de Torra

La concentración contra el Gobierno de Pedro Sánchez convocada este domingo en Madrid por PP y Ciudadanos y apoyada por Vox congregó a decenas de miles de personas en Madrid —45.000 según la delegación del Gobierno y 200.000 según los organizadores—. Por primera vez posaron juntos el líder del PP, Pablo Casado; el de Ciudadanos, Albert Rivera; y el de Vox, Santiago Abascal, imagen que escenificó la unidad de la derecha en España: del centroderecha de Ciudadanos a la extrema derecha de Vox. En su manifiesto conjunto acusaron de “traición” a Pedro Sánchez y de haber cedido a las 21 exigencias de Quim Torra que el Gobierno en realidad ignoró.

“El tiempo de Pedro Sánchez ha acabado. No cabe más rendición socialista ni más chantaje independentista. Hoy empieza la reconquista”, ha declarado Casado antes de la lectura del manifiesto. En la misma línea se expresó Rivera: “Estamos reventando Colón. Va a haber un antes y un después de esta concentración. Es el final de una legislatura agotada”. Abascal aseguró que “el golpe” en Cataluña debe “sofocarse hasta las últimas consecuencias”.  Los tres fueron recibidos en la plaza de Colón con gritos de “¡Presidente! ¡Presidente!”.

Los partidos convocantes habían pactado no hacer mítines políticos sobre el escenario y dejar que fueran miembros de la “sociedad civil” —finalmente fueron tres periodistas— quienes leyeran el manifiesto.  Al PP le preocupaba que un discurso político desde la tribuna diera mayor protagonismo a Abascal, y Rivera aceptó que el formato fuera finalmente el de la lectura de un texto consensuado. A ambos partidos les inquietaba, además, que los grupos de extrema derecha que se sumaron a la protesta, como Falange Española y de las JONS, acudieran a Colón con banderas preconstitucionales, pero su presencia ha pasado desapercibida.

“Compartimos el hartazgo de la inmensa mayoría de los españoles ante la deriva suicida del Gobierno de Pedro Sánchez. Hoy estamos aquí reunidos para decirle al Gobierno de España que no estamos dispuestos a tolerar más traiciones ni concesiones frente a aquellos que quieren destruir nuestra patria”, leyeron los periodistas desde la tribuna. 

Casado, Rivera y Abascal subieron al escenario tras la lectura del manifiesto para una foto de familia, pero lo hicieron con representantes de otros cuatro partidos (Foro Asturias, UPN, PAR y UPyD) entre una melé de políticos. Ciudadanos evitó esa foto con Vox durante toda la negociación en Andalucía, con la intención de no asociar su imagen a la extrema derecha. Pero este domingo ha cambiado de estrategia. La composición de la imagen ha dejado al líder del PP en el centro, y a cada lado a Rivera y Abascal, aunque estos dos separados por siete personas. Manuel Valls, candidato a alcalde de Barcelona, no ha subido al escenario. Es una de las voces más críticas con Vox en el entorno de Ciudadanos. La líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas, no llegó a tiempo según fuentes oficiales del partido por un retraso en su avión.

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Ciudadanos aseguró a la una de la tarde, poco después de la lectura del manifiesto, que la asistencia era de más de 50.000 personas, cantidad que 20 minutos después amplió a 200.000 con el cómputo de calles aledañas. El PP, que había fletado decenas de autobuses desde toda España, también habló de 200.000. Entre los asistentes estaba el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, que en la reciente convención ideológica de los populares aseguró que el nacionalismo es “la peste”. Casado llamó a todos sus barones a participar. Los dos más importantes, Alberto Núñez Feijóo, de Galicia, y Juan Manuel Moreno, de Andalucía, cambiaron sus planes a última hora para poder asistir. María San Gil, que dejó la primera línea de la política por sus desencuentros con Mariano Rajoy y el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, acudieron a título personal. El presidente del PP quería que la concentración fuera una demostración de fuerza y dar imagen de unidad tras las críticas internas por su escalada verbal y por haber resucitado el debate del aborto.

El PSOE ha reaccionado a la concentración en Colón asegurando que ha sido un fracaso de convocatoria. “Se demuestra que las ideas unen, la crispación no”, aseguran fuentes socialistas, informa José Marcos.

El acto ha terminado con el himno de España y vivas al Rey. Previamente, DJ Pulpo, que suele amenizar los actos del PP, entretuvo al público con temas de reguetón. No hubo banderas de los partidos políticos, pero sí multitud de pancartas contra el presidente y contra los independentistas. En la que repartía Vox se leía: “Golpistas a prisión”. El PP advierte de que esta es solo la primera. Casado, que no tiene los votos necesarios en el Parlamento, quiere llevar “la moción de censura a la calle”.

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